viernes, 27 de febrero de 2015

Steven Wilson: "Hand. Cannot. Erase" (2015)


STEVEN WILSON, la mente del gestor. ( Dedicado a Joan aito)

El futuro lo definen aquellos que, en sus distintos ámbitos de actividad, saben gestionar mejor la complejidad. Complejidad de datos, de informaciones, de elementos químicos, biológicos, sociales, económicos, etc… .También de los elementos musicales.

Un buen gestor de complejidad es el que actúa pensando que el futuro no es una amenaza de la que haya que protegerse ( no piensa y actúa en función de su pensión, no piensa que el mundo seguro será inhabitable, que siempre todo va a peor) sino que modifica, crea, inventa y soluciona la complejidad de forma provechosa, sin miedo, modificando así el futuro y generando el progreso.

La simplificación, la necesidad animal de establecer buenos y malos, la reducción de la complejidad a una sola religión, a una sola raza, a una sola bandera, a una sola forma de entender la realidad, es el peor enemigo del progreso.

También es así en la música. Y Wilson es un perfecto gestor de elementos musicales, y de músicos. Si uno disecciona sus discos y los somete a una reducción adecuada, es lo que ocurre con éste último, siempre es posible conocer las trazas originales de cada elemento y el porqué están aquí y no “ allí”, eso es lo que caracteriza la buena gestión de la complejidad.

Por eso, a una especie de frialdad compositiva casi quirúrgica, Wilson siempre añade su carácter creativo y siempre nos sorprende, como esta vez, introduciendo y gestionando a la vez una voz femenina, unos temas pop, unas percusiones electrónicas, una balada que evoca los setenta, una melodía insoportablemente bella como la de 3 Years Old, o una compleja Ancestral, o un tema que parece del FOABP, o unas guitarras que parecen evoluciones de la de Guilmour o, incluso, una voz eunuca que parece transplantada del último disco de The Enid, o un sintetizador como el de Regret9, que es el de siempre pero nuevo, fresco, todo en un totum revolutum que, sorprendentemente, cuadra tan bien que no parece pensado por una sola mente, pero por eso es una obra de arte.

Y todo producido, empaquetado y cantado con una voz que cada vez tiene más matices, sometiendo estrictamente a sus impresionantes músicos, que se dejan hacer encantados, a un guión previamente estudiado de forma milimétrica, y que son capaces de hacer sonar la mente del gestor. 

Joan, el piano en 5:16 de 3Years Old y las estrofas que siguen con esos rasgueos de guitarra y la voz adolescente de Wilson son como una especie de porcelana para los oídos, son tan perfectos y empalagosos que hay que escucharlos con cuidado para que no se rompa el equilibrio exacto con el que todo sucede; a mí me encanta, me dejo llevar…. Routine, Regret9 y 3years Old me parecen los temas que más destacan, los otros son muy buenos pero digamos que no me han sorprendido tanto porque los ingredientes ya los he saboreado otras veces, y su gestión me parece menos creativa, claro que quizás con más escuchas descubro otras cosas, y en directo serán seguro una cosa especial. Me parece que empieza a gustarme más el Wilson delicado de Routine o cambiante de 3 Years Old, un tema precioso, bello, que acaba casi como empieza The Cinema Show, que el de los crescendos a lo FOABP, y su voz empieza a ser casi tan atemporal como la de Gabriel… 

Y para acabar porqué no decirlo, es un bellísimo producto musical, pensado para ser tocado en directo y para ser explotado comercialmente, hecho a medida para sus músicos, pero no son un grupo, es él, porque Wilson finalmente, acaba gestionando como nadie hoy día la complejidad de elementos musicales que este trabajo atesora. Es una parte del progresivo del futuro, una parte importante que hace posible que un post-cincuentón como yo disfrute igual que mis hijos adolescentes los cuáles, eso espero, hablarán a sus hijos de este músico como nosotros lo hicimos en su día de Génesis, de KC, de Pink Floyd, etc..


VIVA EL PROG¡¡.

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